Quien visita Santander no puede marcharse sin conocer el paseo de la bahía, uno de los lugares más bonitos y que más carácter le imprimen a la ciudad. Los sucesivos rellenos han mermado su superficie casi a la mitad de lo que fue, pero eso no le ha restado belleza, sino que, por el contrario, ha posibilitado la existencia de varios hitos arquitectónicos que pueden disfrutarse en un agradable paseo. Incluida en el Club de las Bahías más Bellas del Mundo, la de Santander es la única del norte de España orientada al sur, lo que sin duda aporta ciertas especificidades, como la variedad cromática del paisaje por el efecto de la luz y la espectacularidad del cielo, sobretodo en los días de viento sur.

Futuro Centro de Arte Botín
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El inicio del paseo marítimo se verá ampliamente impulsado con la construcción del Centro de Arte Botín, un proyecto que verá la luz en 2015 y que contará con un presupuesto de 80 millones de euros para su edificación y 12,5 millones de euros anuales para programación. Este centro cultural pretende convertirse en una parada obligatoria en la Cornisa Cantábrica para los amantes del arte. El encargo ha sido realizado por la Fundación Botín al arquitecto Renzo Piano, quien ha ideado una estructura que aunará los valores estéticos de la luz y el agua, tan característicos del paisaje santanderino.

Grúa de Piedra
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La Grúa de Piedra se ha convertido en uno de los iconos de la ciudad. Construida entre 1896 y 1900 por Sheldon and Gerdtzen, consiste en un pilar de hormigón hidráulico y mampostería sobre el que se asienta un cuerpo de hierro. Gracias a sus 14 metros de altura y 30 toneladas de peso, prestó servicio durante décadas en las tareas de carga
y descarga de mercancías de los barcos que atracaban en el muelle. En sus proximidades es frecuente encontrar pescadores intentando hacer alguna buena captura.

Palacete del Embarcadero
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El Palacete del Embarcadero fue antiguamente la aduana de la ciudad.
Realizado por Aníbal González Riancho en 1932, es un edificio imprescindible en el paisaje del muelle. En su interior destaca la bóveda central y los tres huecos de la fachada sur que enmarcan los elementos principales del paisaje de la ciudad: la bahía, la montaña y el puerto. Hoy se utiliza como sala de exposiciones

Los Reginas
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Muelle Calderón, s/n
☎ Teléfono 942 216 753
www.losreginas.com

Junto al Palacete del Embarcadero se encuentra el atracadero y las taquillas de Los Reginas, una empresa de embarcaciones que
durante todo el año cruzan a las poblaciones de Somo y Pedreña y que también ofrecen excursiones más largas, con las que recorren toda la bahía o se internan en el río Cubas. Pero las ‘lanchas’ reginas son mucho más que eso. Con el tiempo se han convertido en un símbolo de Santander y forman parte del paisaje.

Vista Pedreña, Peña Cabarga, Somo y Cordillera Cantábrica

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Sentarse en uno de los bancos que salpican el paseo marítimo y admirar las hermosas vistas de la Bahía de Santander es una de las atracciones más especiales
de la ciudad. En efecto, poco más se puede pedir que resulte más satisfactorio y a la vez más económico.
Admirar el oleaje, el azul del mar y el verde de las praderas de Pedreña o los miles de grises y rosas en una tarde de viento sur es un espectáculo que merece ser visto sin prisas. Además, en los días despejados, a la visión de la mar, los prados y la montaña de Peña Cabarga se le suman las cumbres nevadas de la Cordillera Cantábrica. Una postal perfecta que el viajero podrá llevarse a casa sin necesidad de utilizar el ‘photoshop’.

Monumentos de Los Raqueros y José Hierro
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Siguiendo el paseo de la Bahía, casi al llegar a Puertochico, se hallan las estatuas de Los Raqueros, unos personajes entrañables  muy vinculados al Santander marinero. Por raqueros se conocía a los niños de clase baja y criados prácticamente en la calle, que para ganarse un dinero se tiraban al agua haciendo cabriolas desde el muelle. De esta manera, recogían las monedas que les tiraban los más adinerados. En la actualidad, la palabra ‘raquero/a’ se utiliza para referirse a una persona maleducada y, en los últimos veranos, algunos grupos de adolescentes han recuperado la tradición de saltar al agua desde los muelles haciendo piruetas por puro placer. Muy cerca de estas esculturas, hay otra erigida en honor al poeta madrileño -santanderino de vocación- José Hierro. La obra, realizada por Gema Soldevilla, dibuja el busto del poeta mediante una serie de láminas de acero, que forman un cubo de dos metros. Incluye una de sus composiciones dedicadas a la bahía de Santander: “Si muero, que me pongan desnudo, desnudo junto al mar./ Serán las aguas grises mi escudo y no habrá que luchar”.

Club Marítimo
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C/ Puertochico, s/n
☎ Teléfono 942 214 050
Club Privado. No visitable
www.rcmsantander.com

Muy cerca de la anterior parada, encontramos el edificio del Club Marítimo, que parece emerger de las aguas de la bahía anunciando la llegada a Puertochico. El de Santander es uno de los clubes marítimos más prestigiosos de España y uno de sus primeros socios de honor fue el rey Alfonso XIII. Es un palafito de tres plantas de estilo racionalista e inspirado en la arquitectura naval de los años veinte.

Puertochico
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Puertochico es un antiguo puerto pesquero donde durante el siglo XIX y principios del XX se concentraba la actividad marinera tradicional de la ciudad. Cuando los pescadores fueron trasladados al Barrio Pesquero, se convirtió en el atracadero de embarcaciones deportivas y de recreo. Con el tiempo, se ha convertido en un lugar de gran atracción turística, gracias a sus vistas y su buena oferta hostelera.

Castelar
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Desde Puertochico se puede seguir el recorrido por la calle Castelar, que comienza con el edificio del Banco Vitalicio, un buen ejemplo de la arquitectura funcional de principios del siglo XX. Continuando con el paseo, salpicado tal vez por un vermut en alguna de las terrazas de Castelar, se llega al edificio Siboney o edificio barco. De estilo expresionista, fue proyectado en 1931 por el arquitecto José Enrique Marrero, que se inspiró en las líneas básicas de un barco y diseñó balcones semicirculares, esquinas redondeadas y torres laterales para conseguir ese efecto.

Planetario
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C/ Gamazo, 1
☎ Teléfono 942 203 100
Necesario inscripción previa
Consultar visitas

Al final de la calle Castelar, ya en la zona de San Martín, se encuentra el Planetario. En el interior de su cúpula metálica se encuentra la sala circular de proyecciones, con una capacidad para 50 personas. Se muestra el movimiento aparente del Sol, la Luna, los planetas y sus satélites y las estrellas. La entrada es gratuita, previa cita.

CEAR de Vela ‘Príncipe Felipe’
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C/ Gamazo, s/n
☎ Teléfono 942 226 298

El Centro Especial de Alto Rendimiento (CEAR) de Vela es la sede oficial del Equipo Olímpico Español y en él,
además de entrenamiento y formación de alto nivel, se programan cursos para no iniciados. La ampliación de este centro para el Mundial de Vela de 2014 (Apartado ‘Eventos’ – Ver página 39) será el primer paso para la remodelación de todo el frente marítimo de Santander.

Dique de Gamazo
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Es una auténtica joya de la arqueología y la historia naval y su construcción dio muchos quebraderos de cabeza por su coste y dificultad técnica. Fueron necesarios catorce años de trabajos para concluirlo (se comenzó en 1884). Su existencia se debe a la floreciente actividad portuaria de Santander, gracias a la apuesta decidida de la Corona de canalizar el comercio de lanas de Castilla desde esta ciudad. El dique fue destinado a la construcción, reparación e inspección de buques, tareas que se realizaron aquí durante ochenta años. En 2014 el Dique de Gamazo fue restaurado y abierto a los ciudadanos. Un paseo para recorrerlo en dirección a la playa de Los Peligros merece la pena.

Playa y senda de Los Peligros
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Una vez visitado el Museo Marítimo del Cantábrico hay dos opciones para continuar la ruta: seguir recto hasta la playa de Los Peligros y, una vez allí, continuar el paseo por la senda peatonal que discurre sobre la arena hasta La Magdalena o hacer el mismo recorrido por Reina Victoria. En cualquier caso, se puede elegir una de estas opciones para llegar hasta la meta de este itinerario y la otra para hacer el regreso al centro. Quienes opten por seguir caminando en la misma se encontrarán con la primera playa de Santander, Los Peligros es una playa muy familiar y de suave oleaje, gracias a la protección de la bahía. Dispone de una pasarela sobre la arena que llega hasta la península de La Magdalena, cuyo palacio real y caballerizas se divisan desde el principio del camino y son el final de este primer itinerario.

Avenida Reina Victoria
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Quienes desde el Museo Marítimo opten por volver sobre sus pasos para realizar el recorrido por la avenida Reina Victoria han de caminar hasta la curva
del Planetario, en la que se encuentra una puerta de piedra y ladrillo que perteneció  a una fábrica de gas que da nombre a la calle que sube hacia la derecha. Ascendiendo por ‘la Cuesta del Gas’, como se la conoce popularmente, se puede apreciar la otra fachada del Palacio de Festivales y una perspectiva distinta de la zona de San Martín. Pronto se alcanza la cima de esta cuesta y se llega a Reina Victoria, una avenida que fue construida para conectar la Primera playa de El Sardinero con el centro de la ciudad y en la que se edificaron multitud de palacetes, casonas y hoteles de lujo para la nobleza que compartía veraneo con la Casa Real de Alfonso XIII.

Se trata de un fascinante mirador sobre la Bahía que gracias a su altura muestra una panorámica completa. Desde aquí pueden divisarse las poblaciones marineras de Somo y Pedreña, la Cordillera antábrica y la playa de El Puntal, una lengua de arena que se adentra en la bahía. El camino está salpicado de pequeños jardines que le aportan belleza a la avenida y que son el lugar perfecto  para pararse a contemplar el paisaje. En uno de ellos se encuentra una estatua en honor a Jorge Sepúlveda, que cantó “Santander, eres novia del mar/ Que se inclina a tus pies/ Y sus besos te dá…”.

Muy cerca de esta avenida se ubica el paseo Pérez Galdós, también muy señorial y con construcciones interesantes, como la casa Pardo que actualmente es propiedad de la familia Botín, Montemar y La Casuca. En el número 28 de este paseo se sitúa el Hotel Real, un espectacular inmueble tipo ‘palace’ construido en 1917 con el objetivo de dar servicio a la monarquía y su corte, que desde 1906 escogió Santander como ciudad de veraneo. Situado en lo alto de una colina, este hotel es visible desde muchas partes de la ciudad y es reconocible por su cúpula y su inmaculado color blanco. De vera, se puede continuar el paseo hasta la península de La Magdalena, que es la meta de este itinerario.