Santander es una ciudad que se extiende junto al mar.
Su carácter marinero y portuario ha condicionado su fisonomía urbana, alargada en busca del agua. Construida sobre cerros, las cuestas pindias, como se las denomina aquí, también han tenido mucho que ver en la configuración de los diferentes barrios. Y su querencia por la bahía, la única del norte orientada al sur, ha forjado una personalidad única llena de contrastes, a veces ensimismada pero con gusto por lo universal.