El escritor cántabro donó a Santander todo su legado bibliográfico y el edificio en el que lo guardaba con la condición de que siempre se mantuviera agrupado. En total son cerca de 42.000 volúmenes, que incluyen 23 incunables y manuscritos muy valiosos de Quevedo, Lope de Vega y el propio Menéndez Pelayo. Para conservarlos unidos, se rehabilitó el edificio como centro público. El proyecto, dirigido por el arquitecto Leonardo Rucabado incluyó elementos barrocos y regionalistas, así como un pequeño jardín en el que luego se instaló una escultura del polígrafo santanderino realizada por Mariano Benlliure.

Gráfico extraído de la Guía Oficial de Turismo de Santander