La gastronomía más típica de Santander está basada en los productos de la mar. Los pescados y mariscos gozan aquí de una fama bien merecida por su calidad y frescura y son muchos los restaurantes con predominio de este tipo de platos en su carta.
Comer bien es motivo suficiente para hacer una visita a la ciudad, que, por otro lado, tiene atractivos muy potentes a parte de lo gastronómico. La oferta es tan plural que puede adaptarse a todo tipo de bolsillos, tabernas marineras tascas con platos, menús diarios y pinchos a precios populares y restaurantes de mantel con cartas más selectas. En cualquier caso, el producto, si es local, será de buena calidad.